La mayoría de los hogares ponen la lavadora en piloto automático: cuando el cesto se desborda, el tambor gira. Pero la hora a la que pulsas «inicio» puede, sin que te des cuenta, duplicar o reducir a la mitad la electricidad usada en cada lavado. A medida que las redes eléctricas se orientan hacia las renovables y los precios dinámicos, programar la colada importa ya casi tanto como el electrodoméstico que tienes.
La nueva «hora valle» para tu lavadora
En toda Europa y en muchas zonas de EE. UU., las compañías eléctricas ya incentivan a los clientes para desplazar su consumo fuera de las horas punta. Ese incentivo suele adoptar la forma de tarifas «valle» o de «discriminación horaria», con precios más baratos en determinadas horas y más altos durante el pico de la tarde-noche.
Para una lavadora, esa diferencia de horario puede ser decisiva. Poner un ciclo en el momento equivocado puede costar casi el doble que poner exactamente el mismo ciclo unas horas antes o después.
En muchos contratos, la franja más barata para lavar se concentra en un bloque de unas ocho horas valle, a menudo por la noche o a mediodía.
Históricamente, las horas valle se agrupaban entre la última hora de la tarde y la primera de la mañana, por ejemplo, de 22:00 a 06:00. Pero a medida que las redes integran más energía solar, algunas regiones añaden ahora una segunda ventana «tranquila» alrededor del mediodía, cuando los paneles (domésticos y a gran escala) inundan el sistema de electricidad barata.
Cómo la discriminación horaria afecta de verdad a tu factura
En una tarifa regulada típica de estilo europeo para 2025, el precio en punta ronda los 0,27 € por kWh, mientras que el valle se sitúa más cerca de 0,2068 € por kWh. Eso supone un descuento de más del 23% por cada unidad de energía que traslades fuera de las horas de mayor actividad.
Una lavadora estándar consume aproximadamente entre 1 y 2 kWh por ciclo, según la temperatura del agua, la duración del programa y la clase de eficiencia. Con cinco lavados a la semana, puedes llegar a unas 500 coladas al año. Mover esos lavados a horas valle puede recortar el coste anual en varias decenas de euros, sin lavar menos ni cambiar de detergente.
Para las familias que notan cada subida de precios, desplazar la colada a horas más baratas ofrece una reducción inmediata y concreta en la factura mensual.
En mercados como el Reino Unido y partes de EE. UU., las nuevas tarifas «inteligentes» van aún más lejos, con precios que varían cada media hora. En esos casos, la brecha entre las horas más baratas y las más caras puede ser muy marcada, especialmente en las tardes frías de invierno.
¿Cuándo exactamente deberías iniciar un ciclo?
El «mejor» momento ya no es el mismo para todo el mundo dentro de un país. Cada contrato trae su propio mapa de precios a lo largo del día. Dos vecinos con tarifas distintas pueden pagar importes muy diferentes por un centrifugado idéntico.
Paso uno: conoce tus horas baratas
La mayoría de los planes con discriminación horaria muestran claramente las franjas valle en la factura o en una app móvil. Pueden aparecer como:
- un único bloque nocturno, por ejemplo 23:00–07:00;
- dos ventanas partidas, por ejemplo 02:00–06:00 y 13:00–15:00;
- horas «verdes» dinámicas que se actualizan a diario, a menudo vinculadas a la producción eólica o solar.
Cuando sepas cuáles son esas franjas, procura programar la lavadora para que el ciclo completo quepa dentro de ellas. Los lavados rápidos pueden durar 30–45 minutos, mientras que los programas eco o de algodón pueden superar con creces las dos horas.
Paso dos: usa la tecnología para hacer la parte aburrida
No hace falta que te levantes a las 03:00 para lavar más barato. La mayoría de las lavadoras modernas ofrecen inicio diferido. Deja el tambor listo por la noche, programa que termine a las 06:00, y la lavadora se pondrá en marcha sola durante las horas más baratas.
Si tu electrodoméstico es más antiguo y no tiene esa función, un temporizador enchufable básico puede lograr un resultado similar. Tú eliges cuándo se energiza el enchufe, y la lavadora empieza cuando llega la corriente.
El verdadero «mejor» momento es el solapamiento entre tu franja valle y una hora que encaje con tu rutina y tu tolerancia al ruido.
Algunos hogares concentran la colada en uno o dos días fijos. Ese hábito ayuda a llenar bien el tambor, reducir el número de ciclos semanales y mantenerlo todo dentro de los bloques valle.
Las horas que conviene evitar si te importa la factura
Aunque tu tarifa parezca plana a primera vista, el final de la tarde y el inicio de la noche suelen concentrar el mayor coste real del sistema. Entre aproximadamente las 18:00 y las 21:00, muchas regiones sufren su pico de demanda más acusado: la gente llega a casa, cocina, se ducha, enciende luces y pantallas.
Poner la lavadora en ese momento no solo cuesta más con tarifas de discriminación horaria. También añade tensión a la red, una presión que puede traducirse con el tiempo en tarifas base más altas, a medida que los operadores invierten en capacidad extra.
Los hogares con placas solares en el tejado responden a una lógica distinta. Para ellos, la «tarifa» más barata suele llegar al mediodía, cuando sus propios paneles generan más energía. Pueden ahorrar más lavando a la hora de comer que de noche, incluso si el mediodía no cuenta como valle en su factura.
Pequeños hábitos que queman más energía en silencio
Dos patrones desperdician energía independientemente del horario:
- tambores medio vacíos que se ponen tan a menudo como los llenos;
- ciclos de alta temperatura usados por defecto, incluso para ropa poco sucia.
Lavar a 30–40 °C suele ser suficiente para la colada del día a día y consume mucha menos electricidad que un programa a 60 °C. La temperatura explica una parte importante del consumo de una lavadora, ya que el aparato debe calentar el agua antes de hacer girar el tambor.
Cuánta diferencia aporta realmente una lavadora moderna
Programar ayuda, pero la propia máquina sigue marcando la línea base. Los modelos más nuevos y de alta eficiencia, situados en las bandas superiores de la etiqueta energética europea, pueden reducir el consumo aproximadamente a la mitad en comparación con un aparato de hace 10 años.
Muchas de estas lavadoras incluyen sensores de carga que ajustan el uso de agua y electricidad al tamaño de la colada. Eso significa que un lavado realmente pequeño usa menos energía, en vez de ejecutar un ciclo «de tambor lleno» para solo unas cuantas camisetas.
| Tipo de lavadora | Consumo aprox. por ciclo | Coste anual (500 ciclos, punta) |
|---|---|---|
| Modelo antiguo, básico | 2 kWh | Aproximadamente 270 € |
| Modelo moderno eficiente | 1–1,2 kWh | Aproximadamente 135–162 € |
Combinada con una programación inteligente, una máquina más eficiente puede recortar de forma notable el consumo eléctrico asociado a la colada. En algunos casos, el ahorro compensa la diferencia de precio en unos pocos años, sobre todo en países donde las tarifas se mantienen altas.
Por qué este «pequeño» gesto cambia algo más que tu colada
Cuando los hogares empiezan a mirar el reloj para poner la lavadora, a menudo extienden el hábito a otros grandes consumidores: lavavajillas, secadoras, e incluso termos eléctricos.
Desplazar varios electrodomésticos grandes a horas más baratas puede convertir un pequeño ahorro en la colada en una reducción más amplia del gasto energético del hogar.
El uso consciente del horario también ayuda a la red a absorber más renovables. Cuando la gente hace funcionar las máquinas en periodos soleados o ventosos, los operadores dependen menos de centrales de gas. Esa elección limita tanto las emisiones como la exposición a los vaivenes del precio de los combustibles fósiles.
Formas extra de afinar tus ahorros
Combina el horario con mejores prácticas de lavado
Algunos cambios de bajo esfuerzo multiplican el beneficio de poner ciclos a la hora adecuada:
- usa programas eco o en frío en la mayoría de lavados;
- separa la colada para que las prendas muy sucias no obliguen a meterlo todo en ciclos más calientes;
- centrifuga a mayor velocidad si vas a usar secadora, para acortar el tiempo de secado;
- tiende al aire siempre que el espacio y el tiempo lo permitan, eliminando un electrodoméstico entero de la ecuación energética.
En familias con niños o en pisos compartidos, poner un «calendario valle» visible en la nevera puede ayudar a que todo el mundo mantenga el mismo ritmo.
Haz tu propia simulación rápida
Puedes probar el impacto del horario con tres números sencillos:
- kWh medios por ciclo (míralo en la etiqueta o en el manual);
- número de ciclos por semana;
- diferencia entre el precio en punta y en valle de tu contrato.
Multiplica los kWh por ciclo por los ciclos anuales y luego por cada tarifa. La diferencia entre el total «todo en punta» y «todo en valle» muestra cuánto dinero puede estar dejándose sobre la mesa solo por el horario. Incluso si solo puedes mover la mitad de tus lavados a horas más baratas, la cifra puede justificar una nueva rutina.
Estos mismos métodos sirven para lavavajillas y, en hogares totalmente eléctricos, para termos de inmersión y acumuladores. Una vez entiendes cómo tu tarifa reparte el día, cada electrodoméstico grande se convierte en una pequeña oportunidad de pagar menos por el mismo confort.
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