Cada enero, la subasta de pescado más vista de Japón convierte un atún en un espectáculo nacional. Este año, una puja que ha pulverizado récords por parte de un magnate del sushi ha reavivado las preguntas sobre el lujo, la sostenibilidad y el futuro del pez más codiciado del Pacífico.
El acuerdo de récord que dejó atónito incluso al comprador
En el mercado de pescado de Toyosu, en Tokio, justo después del amanecer, los cánticos de los subastadores rebotaban en las paredes metálicas mientras los compradores se abrían paso por el lote estrella: un atún rojo del Pacífico gigante de 243 kilogramos. La puja ganadora la hizo Kiyoshi Kimura, el extravagante propietario de la cadena de restaurantes Sushi Zanmai, que se autodenomina el «Rey del Atún» de Japón.
Kimura pagó 510,3 millones de yenes -aproximadamente 2,8 millones de euros, o cerca de 2,4 millones de libras / 3,1 millones de dólares- por un solo pez. Los datos registrados desde 1999 no muestran un precio de Año Nuevo más alto. Incluso Kimura, conocido por sus gastos hechos para titulares, pareció sorprendido.
«Pensé que podríamos conseguirlo un poco más barato, pero el precio se disparó antes de que me diera cuenta», dijo Kimura tras la subasta, añadiendo que el atún estaba destinado a «revitalizar» a tantos clientes como fuera posible.
El atún, capturado frente a la costa nororiental de Japón, se cortará y servirá como los apreciados cortes otoro y chutoro en los locales de Sushi Zanmai, con la empresa aceptando márgenes de beneficio mucho menores, o incluso pérdidas, a cambio de prestigio y publicidad.
Por qué las subastas de atún de Año Nuevo importan tanto en Japón
La subasta de Año Nuevo se ha convertido en una especie de barómetro económico y cultural oficioso en Japón. La venta tiene lugar en Toyosu, el sustituto moderno del histórico mercado de Tsukiji, que se trasladó en 2018 desde el centro de Tokio a instalaciones más grandes y más estrictamente reguladas en terrenos ganados a la bahía de Tokio.
La primera subasta del año mezcla tradicionalmente negocio y simbolismo. Los compradores tratan el atún ganador como un amuleto de buena suerte para los meses siguientes. Un precio alto puede interpretarse como una declaración de confianza, incluso de fanfarronería, por parte de grandes actores de la restauración y el comercio mayorista.
El precio récord no refleja el verdadero valor de mercado del atún; en su lugar, funciona como una inversión de marketing muy visible, una señal de estatus y optimismo difundida por los medios japoneses.
En ese sentido, las cifras importan menos que el espectáculo. Los clientes hacen cola en los establecimientos de Sushi Zanmai en los días posteriores a la venta, deseosos de probar una loncha del famoso pez a precios que a menudo siguen siendo relativamente modestos, dado lo que la empresa ha pagado para asegurárselo.
Récords anteriores y el aumento del coste del prestigio
La subasta de este año superó el anterior máximo de 333,6 millones de yenes, fijado en 2019 por un atún rojo ligeramente más pesado, de 278 kilogramos. Aquel récord coincidió con la primera subasta de Año Nuevo en Toyosu tras el traslado desde Tsukiji, atrayendo una intensa atención mediática.
El lote estrella del año pasado, también un gran atún rojo, se vendió por 207 millones de yenes: una cifra ya mareante, pero muy por debajo del nuevo récord. El fuerte salto subraya hasta qué punto la subasta de Año Nuevo se rige por una lógica distinta a la del mercado de marisco en general, donde la mayor parte del atún rojo se comercia a precios mucho más bajos.
- 2024: 510,3 millones de yenes por 243 kg
- 2019: 333,6 millones de yenes por 278 kg
- 2023: 207 millones de yenes por 276 kg
Estos picos puntuales de pujas generan una sensación de competencia entre grandes grupos de restauración y mayoristas, ansiosos por no «perder la cara» en el evento de marisco más seguido del año.
La pregunta sobre la sostenibilidad detrás del show
Detrás del glamour, científicos y activistas vigilan con cautela las poblaciones de atún rojo del Pacífico. La especie lleva mucho tiempo sometida a una fuerte presión pesquera, especialmente por parte de Japón, que consume la mayor parte de la captura mundial en sushi y sashimi.
Durante años, los grupos ecologistas advirtieron de que el atún rojo del Pacífico rondaba el colapso, ya que la intensa demanda de sushi de alta gama coincidía con una gestión deficiente y cuotas laxas. Eso está empezando a cambiar, según defensores de la conservación.
«La población de atún rojo del Pacífico se está recuperando después de haber estado al borde del colapso», afirmó Dave Gershman, de Pew Charitable Trusts, celebrando las señales de que un plan de recuperación de 2017 está dando frutos.
El plan, acordado por las naciones pesqueras del Pacífico en 2017, estableció controles más estrictos sobre los límites de captura, especialmente para los ejemplares juveniles, y buscaba reconstruir las poblaciones durante varias décadas. Los datos de seguimiento sugieren una tendencia al alza, aunque las cifras siguen estando muy por debajo de los niveles históricos.
Gershman y otros expertos sostienen que el marco actual necesita reforzarse, no relajarse. Se esperan decisiones clave en 2026, cuando los gobiernos podrán optar por consolidar el progreso o arriesgarse a volver a la sobrepesca.
Qué dicen realmente los datos
El atún rojo del Pacífico representa una pequeña parte de las capturas mundiales de atún por volumen, pero concentra una proporción desmesurada del valor. La especie madura lentamente y migra ampliamente, lo que la hace vulnerable a una mala gestión.
| Indicador | Situación aproximada |
|---|---|
| Nivel histórico de la población | Muy mermado en comparación con las estimaciones preindustriales |
| Tendencia desde el plan de 2017 | Mejora gradual, especialmente en la supervivencia de juveniles |
| Riesgo clave | Cuotas más laxas cuando se recuperen precios y capturas |
| Próximo hito | Revisión de políticas y nuevas medidas previstas en 2026 |
Los precios récord, llamativos y de una vez al año, no provocan por sí mismos el agotamiento. La presión real procede del enorme volumen de pesca regular, de menor valor, en todo el Pacífico. Aun así, estas subastas de titulares pueden enviar señales confusas, al sugerir abundancia y normalidad justo cuando los científicos piden cautela.
Lujo, identidad y la tensión moral en el plato
Cuando un solo pez cuesta más que muchas viviendas, el debate se extiende rápidamente más allá de la ciencia pesquera. Los críticos ven estas ventas como un símbolo de desigualdad y despilfarro. Los defensores responden que la subasta de Año Nuevo es un ritual cultural y una jugada publicitaria inteligente que mantiene vivos los mercados tradicionales.
Kimura presenta sus compras como un regalo, no solo para los clientes sino para un público más amplio que busca señales de buena fortuna al comienzo del año. Para sus partidarios, un trozo de atún rojo raro compartido con desconocidos ofrece una pequeña -muy japonesa- forma de solidaridad, nacida de un acto de consumo ostentoso.
Los escépticos, en cambio, cuestionan si estas exhibiciones encajan bien con las advertencias sobre la sobrepesca y el estrés climático en los océanos. Para los consumidores japoneses más jóvenes, que ya comen menos pescado que sus padres, la idea de pagar millones por un solo atún puede resultar desfasada frente a una realidad económica más prudente.
Cómo afecta esto a los comensales de a pie
La mayoría de las personas que probarán este pez de récord pagarán un precio normal de restaurante, a veces incluso rebajado. Sushi Zanmai suele utilizar la publicidad para atraer colas y después mantiene los precios muy por debajo del coste real por loncha.
Ese modelo de negocio convierte el atún en un presupuesto de marketing. La empresa asume el gasto a cambio de visibilidad de marca y fidelidad, apostando a que los clientes que acuden por un bocado barato de atún rojo volverán en el futuro para comidas más habituales.
Para los comensales en el extranjero, la historia puede moldear la percepción del marisco japonés. Las subastas mediáticas, combinadas con programas de televisión y vídeos en redes sociales, alimentan la fascinación por las barras de omakase y los platos relucientes de atún graso. Esa fascinación impulsa la demanda global, que puede respaldar pesquerías gestionadas con cuidado o socavarlas si se relajan los controles.
Qué vigilar a continuación para el atún rojo del Pacífico
El plan de recuperación de 2017 está en el centro del cauto optimismo actual entre conservacionistas. Si los gobiernos mantienen o refuerzan las normas, la población podría reconstruirse gradualmente hacia niveles que sostengan tanto la salud del océano como la pesca a largo plazo.
Varias cuestiones prácticas darán forma a ese futuro:
- ¿Seguirán siendo estrictas las cuotas si los grupos industriales presionan para aumentar las capturas a medida que suben los precios?
- ¿Podrán los reguladores cerrar lagunas, incluida la pesca ilegal y no declarada?
- ¿Con qué rapidez aceptarán consumidores y chefs especies alternativas cuando el atún rojo sea escaso o caro?
Algunos proveedores japoneses experimentan con atún rojo de cultivo y de engorde, en el que se capturan juveniles y se ceban en jaulas. Este enfoque reduce la presión sobre los grandes ejemplares salvajes, pero aún depende de extraer atunes jóvenes del mar. Los científicos sostienen que un alivio real para la población exige tanto menores capturas totales como una mejor protección de las zonas de cría.
Para quienes disfrutan del sushi, un paso práctico consiste en prestar atención a las etiquetas y a las preguntas. Preguntar de dónde procede el atún, o elegir restaurantes que hablen abiertamente del abastecimiento, puede orientar el mercado hacia proveedores más responsables. Los chefs que desplazan parte de su menú hacia listados, atún blanco u otras especies menos sometidas a presión también ayudan a repartir la demanda.
El pez récord de este año en Toyosu muestra que el prestigio y la tradición siguen teniendo un peso enorme en el comercio de marisco en Japón. En los próximos años, la prueba clave será si esa misma energía puede respaldar decisiones que dejen suficiente atún rojo en el agua para futuras subastas de Año Nuevo, en lugar de convertir el espectáculo de hoy en el recuerdo de mañana.
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